BENITO FERRER POBO
TESTIGO DEL ÚLTIMO DÍA DE LUIS TUYA
Cerramos así las conversaciones mantenidas con personas que vivieron la última batalla de Luis Tuya. Benito Ferrer Pobo, ahora fallecido, tenía miedo a la aviación y no quiso ver pero nos cuenta cómo vivió el día. El 16 de abril de 1937 Benito estaba refugiado en el monte Santa Bárbara, tenía 12 años. Nos recibió en su casa, en Celadas, Teruel.
“Nosotros estábamos cobijados en el monte, bajo unas carrascas. Habían bastantes aviones por arriba. Ya pensábamos que aquel día podía ser fuerte el ataque y efectivamente empezaron ya a silbar balas y es que había un combate arriba. Había muchos aviones de la zona roja, se decía entonces. Pero claro, no quiero meterme yo en asuntos de rojos y … de buenas a primeras oímos un ruido fuerte, muy fuerte y es que pasaba el avión averiado por encima de donde nosotros estábamos cobijados. Algunos fueron a verlo, yo no fui, yo me quedé allí”.
¿Qué sentías en aquel entonces?
“Yo lo que más era entonces miedo. Miedo de un chaval, sabíamos lo que ocurría que había una guerra pero ya nada más. Miedo y sobre todo miedo a la aviación”.
¿Estamos hablando del carrascal y del barranco Balsa Seca?
“El barranco de la Balsa Seca… puede ser. Que puede ser una rambla que baja allí precisamente donde cayó el avión (confirma el sitio de caída)”.
¿Estabas solo en el carrascal?
“Bastante gente, familias. Habíamos abandonado el pueblo porque aquel día ya se veía que la cosa estaba mal. Pues uno salimos dirección a la carretera de Zaragoza para salir a esa parte si había necesidad. Otros se quedaron aquí en el pueblo, a ver lo que pasaba”.
¿Qué se supo después del piloto?
“De ese piloto yo no sé nada más que algunos cuando volvieron dijeron: “está ardiendo, está ardiendo el piloto”.
¿Escuchaste algo luego en el pueblo sobre qué hicieron con el piloto?
“De eso sí que no sé absolutamente nada”.
¿Recuerda cuánto duró el combate?
“Duró… no mucho. Pero bueno, a lo mejor media hora, una hora”.
Sabemos que fueron dos aviones contra uno. ¿Tu recuerdas eso?
“Yo recuerdo que había bastantes de la zona que atacaba, bastantes y de los otros no había ninguno hasta que hicieron presencia a la media hora que estaban los otros por ahí mirando (aviones del gobierno republicano que habían conquistado el monte Santa Bárbara). Entonces entró una escuadrilla y empezaron el combate”.
Cuando el avión cae, ¿escuchaste ruido?
“Un ruido atroz que seguramente pasó a doscientos metros de nuestras cabezas. Cayó a los quinientos o seiscientos metros de donde estábamos nosotros”.
¿Tu alcanzaste a verlo caer?
“De verlo nada porque yo me ponía siempre con la cabeza en la tierra. No quería verlos. Bastante miedo era el que tenía a los aviones”.
¿Se habló de la nacionalidad del piloto?
“Nada. Comentarios sin saber nada cierto, que si era ruso…”.
Le dijimos el nombre, edad y nacionalidad del piloto.
“Ya no volvimos aquel día al pueblo, nos fuimos a Villarquemado. La guerra y el ataque duró unos tres días y no sé si ese era el primer día o el segundo. Por lo menos dos días más de ataques hubo hasta que entraron las otras fuerzas y nosotros de aquí ya nos fuimos a Villarquemado y no volvimos hasta bastante después porque fuimos a un pueblo con lo imprescindible hasta Villafranca del Campo y allí estuvimos dos, tres meses o cuatro y después cuando ya se aclaró esto un poco más y ya se veía que podríamos pensar en volver al pueblo ya vinimos a otro pueblo, a Cella, que está cerca. Estuvimos otro medio año y ya pudimos volver a casa (Celadas)”.
Le agradecimos.
“Yo muy a gusto y lo que siento es no saber más. Yo tenía un hermano pero no estaba conmigo y además ya murió. Ese no le tenía miedo al avión, él se ponía siempre mirando a los aviones y yo al contrario, mirando a la tierra y él veía precisamente las bombas cuando las soltaba el avión, las veía… Todo el pueblo sufrimos mucho, todos… pero, era una guerra y nosotros más aún porque era un chaval, un crío. Que no se te mete más que el miedo dentro”.


Los caídos también tienen su lugar en la memoria.
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