LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

martes, 11 de agosto de 2026

EL INVIERNO DE INDEPENDIENTE - UNA PARED HISTÓRICA


EL INVIERNO DE INDEPENDIENTE

UNA PARED HISTÓRICA
La de Independiente, el hoy “Saratsola”. En 1981 se tiró abajo el paredón del frontón y se acabaría la práctica de este deporte en el club. Por eso cuando Francisco me mostró las fotos me entró una nostalgia linda. La presidencia era de Eduardo Broggi con Gustavo Saratsola, Luis y Polo Dudoy, Richard Tórtore, Gustavo Bueno, yo era el secretario y alguno más que se me olvida. A partir de 1981 se le dio impulso al básquet del CAI que estuvo 16 años en la B para poder ascender en la temporada 81-82 de la mano de los técnicos Pedro “Perucho” Alberti que se tuvo que ir a media temporada y llegó Luisito García para ascender. Al año siguiente se gana el Campeonato “Invierno”, un Preparación de la época, que fue el primer título del básquet del CAI en primera, aunque no oficial porque no era el “Competencia” (lo mismo había hecho Centro Artigas el año anterior cuando había ascendido).
El CAI fue fundador de la Liga, tuvo una escisión en el Libertad, volvieron al CAI. El básquet era un deporte secundario en el club como las bochas o el frontón hasta que en 1981, luego de controversias internas, se decidió impulsar el básquet y para eso hubo que sacrificar el frontón, como luego se sacrificó la cancha de bochas, deportes donde el rojo estuvo federado en su momento. No hay dudas que Independiente había nacido como club de fútbol.
Estas dos fotos que uní pertenecen a Francisco “Peco” Giménez y son de un partido entre Peñarol y Centro Artigas, dos equipos que me hubiera gustado que siguieran practicando básquet.
Los tableros del CAI en ese entonces eran del Club Pacaembú con quien siempre se tuvo una relación cordial, incluso la actual sede de Pacaembú fue en su momento sede de Independiente.
La foto me trae el recuerdo y la nostalgia de aquellos años de básquet del CAI, por el 76, donde había que dársela a Heber Pintos, el líder del cuadro, con Alexis Sosa secundando y después Listur, Riva, Maneiro, Navarro, Quijano, mi hermano Pablo y otros compañeros que no recuerdo con Luis Cresci de entrenador, Julito Rossi y José Luis “Cholo” Galván de hinchas fieles y Holfito Caresani, que mantenía el básquet, creó una escuela recreativa en el club y me encomendó esa misión, donde iban montones de gurises y hasta un equipo de mini se formó… llegaría el 81 y la revolución interna buscando el ascenso con la llegada de Pedrito Marino y luego Javier Mela y Bielo López para despegar y con Verita de equipier… y después la llegada de otros jugadores y el comienzo de una escuela de básquet con Otto, Guzmán y que hoy se mantiene y esperemos que para siempre.
Hoy el “Saratsola” luce impecable gracias a un gran trabajo realizado para continuar jerarquizando al básquet y mantener escuela formativa, dando valores a niñas y niños, razón fundamental de los clubes en ese fenómeno deportivo que es la ciudad de Mercedes.
Pero este Independiente actual dista mucho de ser aquel de los inviernos en la B, del poco apoyo, de los escasos hinchas, de las barras de jugadores hinchas que mantenían el equipo. Pero hubo un año en que comenzó a aparecer la primavera enorme que vivimos hoy, felizmente.
Esperamos 66 años para lograr el primer Competencia con una generación inolvidable que repetiría varias veces y que nos dieron una alegría eterna y muy emocional sobre todo a quienes vivimos el CAI desde aquellos días de inviernos en la B. Es posible que esos primeros campeones no tengan idea de lo que significó para algunos como yo esa primera victoria.
Por casualidad, en ese 99-00 volvía a ser secretario del club y se me encomendó organizar la caravana clásica de celebración y saludo a los clubes hermanos. A su vez la íbamos transmitiendo en directo por Radio Impacto. Doble motivo. Entonces decidí que una vez saludados los clubes de básquet la caravana iría al barrio Grito de Asencio, ante la sorpresa de algunos. Para unir definitivamente al club como tal y que fútbol y básquet fuéramos uno solo. Y salió todo bien y fue emocionante el recibimiento en el barrio, por supuesto, pasando por la Escuela 99. Caravanas que repetirían ese pasaje.
En el auto que iba abriendo la caravana yo iba, a su vez móvil de radio y el que conducía ese coche era Holfito. El Holfito que vivió los inviernos del básquet rojo y que sostuvo al equipo en las malas merecía abrirse paso orgulloso en el saludo a los clubes hermanos. Se merecía ser el primero en recibir la primavera de su querido Independiente.


 

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