LA CANCIÓN DEL PARIA

"... y siempre voy vagando... y si algún día siente, mi espíritu, apagarse la fe que lo alumbró, sabré morir de angustia, más, sin doblar la frente, sabré matar mi alma... pero arrastrarla no" (O. Fernández Ríos)

viernes, 7 de julio de 2017

Falleció Chunga Francia de Marotta, el imago de Wilde, memorialista plástico de la historia de Soriano

Reproducimos palabras del Prof. Alfredo Sáez Santos, escritas en su blog, referidas a mi madre. Gratitud hacia las expresiones del estimado amigo.

Santiago de Chile, foto del Prof. Alfredo Sáez

Falleció el 21 Chunga Francia de Marotta...y voló en pos de Wilde ¡que la aguardaba!   


Acabo de enterarme hoy 24 de junio.Pero  el impacto emocional ocurrió este 21 anterior.Falleció en Mercedes Chunga, Imelda Francia Rezzónico de Marotta, la esposa y compañera  vitalicia de Wilde, el pintor de nuestras memorias sorianenes.Yo la quería mucho, cariño que compartía con toda su prole y familiares más directos.Tambien idéntico aprecio  era el de los míos hacia ella.Siento hoy, noctivago taciturno, el dolor de la pérdida.
La familia de Wilde Marotta Castro y los Saez Iribarnegaray por años compartimos viajes colectivos que afianzaron una amistad pre existente.
En 1994, valga, anduvimos por Chile y en Santiago visitamos el Restaurante Show Bal Hal que mostró una de esas danzas tan comunes de nuestra Amerindia prehistórica. Representaba la presencia de dioses alados. Ilustran las coreografìas, sabiduría estetizadas de los hombres“primitivos”, cuántas veces elusivos y renuentes al mero don de la racionalidad acadèmica.
Notaba yo cómo Wilde le prestaba extasiada atención a las figuras en alianza visual y espiritual con Chunga, mujer amable,sacerdotisa laica  de la templanza y la bondad generosa.  Hombre culto él, inteligente y de alta sensibilidad artística, interpretaban y gozaban ambos por los neuro transmisores del alma,  simbolismos comunes.. http://1.bp.blogspot.com/-5hsF6_wI8f4/TWKhlXwB17I/AAAAAAAAFV8/NMaAPxzBZWw/s1600/Bal+Hal+994.bmp
La foto de Santiago de Chile y sus escoltas compatriotas me sigue dejando recuerdos, melancolías y enseñanzas. La bandera de la patria nos identificaba y nos enorgullecía en aquel espacio festivo e internacional del Bal Halchileno.
Evoco cuando hace algún tiempo en Facebook,Federico, amigo de siempre,e hijo de Wilde Marotta y de la bien amada Chunga, decía que las plumas del escudo de Soriano diseñadas por su padre, si bien representan  los primitivos habitantes de terruño oriental del río Uruguay, también por extensión alcanzan a todas las divinidades que han hecho del concepto "cielo" un inmaculado paisaje de elevación. La danza que veíamos en el escenario del restaurante, acrecentaba en Wilde su convicción de  timón acostumbrado a volar en alas de su ordenada y prodigiosa imaginación .Experimentaba  el placer estético que  ofrecían los polícromos  artistas, quizás con una mayor intensidad de la que todos los que estando  allí podíamos introyectarnos. La Humanidad es especie aeróbica.Pero en la incidencia Chunga- tutora enamorada y marital – también cuidaba de su Hombre individual pues, a veces,algún desborde  de éxtasis,  puede ser  riesgo en esa especial naturaleza diferencial de las mercedes que portan los artistas tocados en ciertas exclusividades por las musas.
Dependemos del agua y de la tierra, pero somos bichos de las profundidades de ese  mar de aire que es la amósfera. 
Inventamos aviones, globos aerostáticos,alas delta y las Religiones con Dioses. Se los creó a imagen y semejanza, pero queda un faltante que fue y sigue siendo privilegio intraficable a favor de los Divinos. Es que portan alas y nosotros estamos capados en esa materia. Desalados.
Wilde Marotta Castro también aló su escudo de Soriano con cuatro simbólicas plumas eyectantes de seres volátiles para que pudiéramos en el mito remontar grandezas sin quedarnos enterrados en mediocridades pedestres.Y ahora  Chunga, con sus alas de noble mujer, trepa al encunetro de su Wilde.¡Para siempre, eternamente!... que ya pagaron los dos el flete de su amor inmaculado.
Prof. Alfredo Sáez Santos